
El Cotillo es el otro pueblo con encanto del norte, al oeste, mirando al mar de verdad. En la punta del Tostón verás dos faros —el viejo y el nuevo, que mide 37 metros— junto al edificio original de 1897, que alberga el Museo de la Pesca Tradicional. Ojo: el museo abre de forma intermitente, así que comprueba antes de ir si está abierto para no darte el viaje en balde.
Baja después al muelle viejo, el muelle de pescadores de toda la vida, prácticamente igual que hace décadas, y sube al castillo, la antigua fortaleza militar desde la que se defendía esta parte de la costa. Y si vienes con niños, la joya son los Lagos de El Cotillo: piscinas naturales que se forman entre barreras de roca que frenan la corriente, con el agua casi siempre tranquila. Ideales para familias y para bañarse con peques sin preocupaciones.
Si tienes un día entero, mi plan es: lagos por la mañana con el agua tranquila, comer junto al muelle viejo y acabar viendo el atardecer desde la zona de los faros.
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