Qué ver y hacer

El norte de Fuerteventura, contado desde aquí

Esta no es una guía turística más: vivimos en el norte y te contamos lo que de verdad merece la visita, con sus leyendas —dichas como tales— y sus avisos importantes. Del campo dunar a Popcorn Beach, de El Cotillo a Tindaya.

Parque Natural de las Dunas de Corralejo
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Parque Natural de las Dunas de Corralejo

Empecemos desmontando el mito más repetido: la arena de las dunas NO viene del Sáhara. Es de origen orgánico: durante miles de años, la disgregación y pulverización de conchas de moluscos y otros organismos marinos fue depositando esa arena en la costa norte. Por eso es tan clara y tan fina, casi blanca cuando le da el sol de lleno.

El parque se declaró Parque Natural en 1994 y además es Zona de Especial Protección para las Aves: aquí anida, entre otras, la pardela cenicienta. Más de diez kilómetros de campo dunar atravesados por la FV-1, con accesos señalizados para parar el coche y caminar hasta el mar. Mi consejo de siempre: ven a primera hora o al atardecer, cuando la luz rasante dibuja las crestas y hay mucha menos gente.

Playa de las Palomitas (Popcorn Beach)
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Playa de las Palomitas (Popcorn Beach)

Su nombre oficial es Playa del Bajo de la Burra —también la oirás como Playa del Hierro—, pero todo el mundo la conoce como Popcorn Beach o la playa de las palomitas. Está entre Corralejo y Majanicho y se llega por una pista de tierra de unos 4-5 kilómetros: ve despacio, que hay piedra suelta.

Las famosas «palomitas» no son piedras ni coral: son rodolitos, algas calcáreas fosilizadas que tardan miles de años en formarse con esa forma redondeada. Tenlo claro: no es una playa de baño, es una playa para visitar, mirar de cerca y hacer fotos. El baño aquí no es cómodo ni es el plan.

El Cotillo: faros, muelle y lagos
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El Cotillo: faros, muelle y lagos

El Cotillo es el otro pueblo con encanto del norte, al oeste, mirando al mar de verdad. En la punta del Tostón verás dos faros —el viejo y el nuevo, que mide 37 metros— junto al edificio original de 1897, que alberga el Museo de la Pesca Tradicional. Ojo: el museo abre de forma intermitente, así que comprueba antes de ir si está abierto para no darte el viaje en balde.

Baja después al muelle viejo, el muelle de pescadores de toda la vida, prácticamente igual que hace décadas, y sube al castillo, la antigua fortaleza militar desde la que se defendía esta parte de la costa. Y si vienes con niños, la joya son los Lagos de El Cotillo: piscinas naturales que se forman entre barreras de roca que frenan la corriente, con el agua casi siempre tranquila. Ideales para familias y para bañarse con peques sin preocupaciones.

Montaña Roja
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Montaña Roja

Dentro del propio parque natural se levanta la Montaña Roja, un cono volcánico que para la gente de la isla siempre ha tenido fama de montaña mística, con una energía especial. Lo contamos como lo que es: tradición y creencia local, no un dato científico — pero sube un atardecer y entenderás de dónde viene la fama.

También se cuenta que en días excepcionalmente claros, desde su cima se llega a ver la costa de África. Lo que sí te garantizo son unas vistas enormes de las dunas, de Corralejo y de la isla de Lobos.

Majanicho
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Majanicho

A mitad de camino entre Corralejo y El Cotillo, Majanicho es un pequeño pueblo de pescadores tradicional que ha cambiado muy poco: casitas bajas blancas con puertas de colores, barcas varadas y una caleta tranquila.

No hay mucho «que hacer» y esa es exactamente su gracia: pasear, mirar el mar, hacer unas fotos y comer pescado si cuadra. Media hora bien vale la parada.

Surf y bodyboard en la costa norte
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Surf y bodyboard en la costa norte

Si lo tuyo es coger olas, estás en el sitio correcto: toda la costa entre Corralejo y El Cotillo es muy buena para el surf y el bodyboard, con picos para distintos niveles según el mar de fondo y la marea.

Y no se acaba ahí: la costa desde El Cotillo hacia Tindaya también guarda olas potentes y mucho más vacías. Pregunta en las escuelas del pueblo por el parte del día; el norte cambia rápido y los locales saben dónde está funcionando.

La Oliva: Casa de los Coroneles
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La Oliva: Casa de los Coroneles

En La Oliva, la antigua capital militar de la isla, se levanta la Casa de los Coroneles, del siglo XVIII: el máximo exponente de la arquitectura civil de Fuerteventura, declarada Monumento Artístico Nacional en 1979. Sigue la estructura típica canaria: un patio central que articula todas las dependencias y galerías de madera.

Aquí se cuenta de todo, y te lo cuento como se cuenta allí: que tiene 365 puertas y ventanas, una por cada día del año; que guarda una capilla en su interior —esto es real, aunque poco conocido—; y que existía un pasadizo subterráneo hasta la iglesia para que el coronel pudiera escapar en caso de ataque, leyenda local hoy tapiada.

Montaña de Tindaya
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Montaña de Tindaya

Tindaya es la montaña sagrada de Fuerteventura. Es Monumento Natural y en sus laderas se conservan grabados rupestres llamados podomorfos —grabados con forma de pie—, declarados Bien de Interés Cultural. Los antiguos majoreros la consideraban un lugar especial, y viéndola recortada sola en la llanura se entiende.

La tradición local cuenta que en cierta época del año, al atardecer, la sombra de la punta de la montaña llega hasta La Oliva, a la altura de la Casa de los Coroneles. Te lo cuento como lo que es: tradición local, de las que se transmiten de palabra. Se ve y se fotografía perfectamente desde abajo, desde la carretera y los miradores de los alrededores.

Cueva del Llano (Villaverde)
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Cueva del Llano (Villaverde)

En Villaverde, camino de La Oliva, está la Cueva del Llano: un tubo volcánico, en la línea de los famosos de Lanzarote, formado por la lava que siguió corriendo bajo su propia costra ya solidificada.

Es una visita diferente a todo lo demás del norte: oscuridad total, formaciones de lava y mucho silencio. Eso sí, a día de hoy está pendiente de apertura al público, así que consulta su estado antes de planear la visita.

Corralejo pueblo
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Corralejo pueblo

Terminamos donde empezamos. El casco antiguo de Corralejo conserva las casitas blancas alrededor del muelle viejo, con terrazas de pescado fresco, tiendas y mercadillo los martes y viernes.

Y cuando cae el sol, el pueblo cambia de ritmo: ambiente joven y muy buena vida nocturna. Es, con diferencia, el mejor sitio del norte para salir de fiesta: bares alrededor de la plaza, música en directo y terrazas hasta tarde. El paseo marítimo al atardecer, antes de cenar, es el plan tranquilo perfecto.

Duerme a un paso de las dunas

Alojarte en Corralejo te deja todos estos planes a menos de quince minutos.

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